Método Montessori, ¿Por dónde empezar?

No es ningún secreto que en casa nos  gusta el método montessori. Hemos compartido actividades basadas en el mismo y las bases de la educación que tratamos de inculcar a nuestros shikobitos parten de las mismas ideas que las que el método promulga. Por eso, sabemos que, aveces, es complicado empezar con ello. 

Por eso os vamos a contar lo que hacemos nosotros para aplicar el método en casa, desde antes del nacimiento de Shikobito:

1º Leer, leer y leer. Hay que empezar por el principio y, ante todo hay que saber de qué hablamos. Para empezar, además de la bibliografía de la Doctora Montessori (no es una lectura fácil pero si asequible a cualquiera) os recomendamos los siguientes libros:


 Montessori from the Start: The Child at Home, from Birth to Age Three de Paula Polk Lillard, Lynn Lillard Jessen. Si no tienes problema con el inglés este el el mejor libro para empezar.



Cómo Obtener lo Mejor de tus Hijos, de Tim Seldin


Enséñame a hacerlo sin tu ayuda, de Maja Pitamic (este es por el que empezamos nosotros tras conocer algunos escritos de María Montessori)



Ayude a sus hijos a leer y escribir con el método Montessori, de Lynne Lawrence

Poner en común y leer las experiencias de otros puede ayudar también. Nosotros lo hacemos a través del grupo de facebook que tenemos creado para ello: Shikoba Kids Montessori y más al que estáis invitados a uniros.

2º Antes de empezar a comprar o hacer materiales Montessori, reflexionar sobre los principios que sustentan esta pedagogía:

Autonomía: Se busca la autonomía del niño como base para estimular el aprendizaje. El niño decide qué quiere hacer (autonomía moral) y se le presentan actividades que fomenten la autonomía física y la toma de decisiones. Para ello se le puede invitar a elegir qué ropa ponerse, facilitando que tenga acceso a la misma, cómo peinarse, elegir prendas de vestir y calzado que sea capaz de usar por sí mismo, tener el "ajuar"  de la mesa (platos, vasos, cubiertos) a su alcance, etc.  

Shikobita practicando su autonomía al pelarse una zanahoria solita.

Autocorrección: En la medida de lo posible no hay que corregir al niño para evitar que su autoestima se vea vulnerada y piense que no es capaz de aprender las cosas por si mismo. Para ello es importante el lenguaje que usamos. Siempre es mucho mejor decir, "mira, yo lo haría así" o preguntar "¿te enseño cómo lo hago yo?" que el típico "no, eso está mal, es así". Los materiales también responden a esto y son autocorrectivos, es decir, que si el niño no lo hace bien se dará cuenta por si mismo de los errores que ha cometido y podrá corregirlos solo. En casa, hemos buscado este principio siempre a la hora de elegir juguetes. Los puzles de encajar, las construcciones, ensartables, ... Todo, en la medida de lo posible, puede cumplir este principio.

Orden: En Montessori el orden es fundamental. Se busca el orden externo con la intención de proporcionar, como reflejo, ese mismo orden en la mente del niño. 

Aislar cada dificultad: Que cada objeto sirva para un único fin ordenar, encajar, ensartar, etc. Al final si se mezclan diferentes cosas se pierde el principio de orden que veíamos anteriormente. De ahí que muchos de los materiales sean de un solo color (la torre es rosa y sólo rosa porque lo que se pretende con ella es estimular el "sentido" volumen) 

Evitar la frustración: El aprendizaje debe ser algo placentero, el niño tiene que amar lo que hace. Para ello, los retos que se le plantean deben ser alcanzables. En caso de que el niño se frustre puede sentir rechazo hacia la actividad o peor aun, hacia la tarea de intentar aprender cosas nuevas. Cuando presentemos una actividad nueva a un niño y detectemos que esta es demasiado compleja para él, debemos retirarla y presentarla más adelante. Seguro que cuando esté preparado lo hará con enorme entusiasmo.

Conocimiento a través de los sentidos: Para poder "ordenar" el mundo, este debe llegar al niño a través de los sentidos, entendidos estos, como las extensiones naturales del cerebro. Por eso en esta pedagogía son tan importantes las manos a la hora de trabajar con los materiales (la neurociencia actual defiende que el cerebro está en las manos) Una gran variedad de estímulos sonoros, visuales (color, luminosidad), olfativos, gustativos y táctiles se consideran fundamentales para el desarrollo de la inteligencia.

Identificamos y emparejamos colores como actividad sensorial

Pasar de lo concreto a lo abstracto: En el afán de ayudar a los niños a entender el mundo de María Montessori, esta observó la necesidad de trabajar con materiales concretos para poder, una vez bien conocidos estos, manejar, desde la comprensión y el conocimiento, conceptos abstractos. Es decir, antes de aprender los números, por ejemplo, hay que conocer su forma más primaria: la cantidad, para, poco a poco ir dando paso a las grafías de los mismos.

La libertad: El interés del niño debe guiar su aprendizaje, el niño es libre de elegir con qué materiales quiere trabajar en cada momento. Esto, se debe a que los niños pasan por lo que se conoce como "periodos sensibles". Esto quiere decir que, son momentos en los que se encuentran especialmente preparados para el aprendizaje de un área concreta. Puesto que estos periodos son internos e individuales, externamente no se puede imponer a un niño qué hacer, ya que podría estar en el periodo sensible de otro área y "saltarse" fases fundamentales para su correcto desarrollo.
Este punto de la pedagogía es bastante comprometido ya que se suele confundir la libertad de el niño para hacer lo que debe con el libertinaje de hacer cualquier cosa que le apetezca. Montessori lo describe bien cuando habla de que "el niño ama lo que hace". Esto se traduce en que el niño es libre de elegir lo que está bien (el niño puede elegir el material pero debe usarlo bien) Por ejemplo, si el niño quiere saltar, no puede hacerlo en cualquier sitio, se le prepara un espacio donde poder dar rienda suelta a sus necesidades.

El mundo real como base del aprendizaje: Para María Montessori hay dos claves fundamentales, la primera es que el niño es absolutamente competente y merecedor de que se le trate como tal. Una de las maneras de demostrar esta competencia es entender que está preparado para conocer la verdad sin edulcorar. La otra clave es que el mundo es absolutamente mágico y maravilloso en si mismo y que no es necesario aportar más. Encontrar la magia en cada cosa y buscar su fascinante explicación contribuyen a estimular la curiosidad y el amor por el aprendizaje. Por esto en Montessori, no se usan libros de fantasía ni figuras como las de los Reyes Magos o el Ratoncito Perez. Así mismo, los objetos de uso cotidiano, se prefieren reales y a su medida que de juguete, siempre que sea posible.

Shikobito aprendiendo a usar el cuchillo, cortando tomates.
Como ves, para hacer todo es no es imprescindible el uso de ningún material y, a nuestro juicio, es lo más importante de esta pedagogía. De nada sirve instruir en matemáticas con barras, perlas y contadores sin antes haberse parado a reflexionar sobre lo anterior.

En base a todos ellos hemos ido siempre planteando actividades, retos y eligiendo juguetes para nuestros pequeños.

3º Tener claro que un hogar no es una escuela y que las cosas se pueden hacer y llevar a cabo en función en las posibilidades y circunstancias de cada familia. Nosotros hemos adaptado las cosas que hemos ido pudiendo. Por ejemplo, no tenemos habitación infantil Montessori pero si un pequeño espacio acondicionado como "ambiente preparado", decimos a nuestros hijos siempre la verdad sobre todo pero también tenemos cuentos de hadas y así un largo etcétera. Cada hogar es diferente y cada familia tiene derecho a vivir en el como mejor les parezca a sus miembros. 

Al final, lo más importante es el amor por los hijos, observar sus necesidades y actuar desde el respeto hacia ellos

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7 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muchas gracias por tu comentario! Nos encanta que te encante ;) !

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  2. Hola! Me gusta mucho el artículo. Es posible comenzar a practicar en casa, si mis hijos ya tienen 4 y 6 años? Muchas gracias.

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    1. Hola ANDREAOLVI, muchas gracias por tu comentario, nos alegra que te guste el artículo. Claro que es posible aplicar montessori con niños de esas edades. Siguen en una edad perfecta para el uso de materiales concretos y la "filosofía" sobre el niño se puede aplicar siempre.

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  3. hola me gusto su articulo y le encuentro mucho sentido. Solo que no encuentro el principio de como aplicarlo en casa, ya que tengo dos ninos, uno de un ano y medio y otro de 3 anos y medio.

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